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Crecimiento no canceroso de la próstata debido a cambios hormonales con la edad. Al aumentar, comprime la uretra y dificulta la salida de orina. No es cáncer, aunque pueden coexistir y requieren valoración.
Chorro débil, inicio dificultoso, urgencia, nocturia y goteo. Consulta si afectan el descanso o hay dolor, sangre en orina, infecciones repetidas o retenciones.
Historia clínica, examen y tacto rectal, cuestionario IPSS, uroanálisis y PSA. Según el caso: ultrasonido, flujometría o cistoscopia.
Marcador prostático útil para estratificar riesgo oncológico y vigilar. Evita eyacular y ciclismo 48 h antes; infecciones elevan temporalmente el PSA.
No. Cambios de hábitos y fármacos ayudan a muchos pacientes. Se opera si hay obstrucción importante, retenciones, infecciones de repetición, sangrado o daño renal.
Alfa-bloqueadores (mejoran flujo en días) y 5-alfa reductasa (reducen tamaño/PSA en meses). Posibles efectos: mareo, menor volumen de semen o libido.
Enucleación con láser Holmium que extrae el adenoma completo con mínimo sangrado. Excelente para próstatas grandes, baja reintervención.
Resección o enucleación con energía bipolar; alternativa muy eficaz cuando no hay láser. Elección según tamaño, comorbilidades y experiencia.
Común la eyaculación retrógrada (menos semen visible) pero se conserva orgasmo y erección. Habla con tu urólogo si la fertilidad es prioritaria.
Alta a 24 h. Orina rosada/escozor por días. Hidratarse, evitar esfuerzo y sexo 2–3 semanas; retorno progresivo al ejercicio.
Sangrado leve, infección, irritación urinaria y eyaculación retrógrada. Complicaciones mayores son infrecuentes en manos experimentadas.
Sí, la obstrucción crónica puede deteriorar la función renal. El seguimiento evita complicaciones.
Limitar líquidos nocturnos, reducir cafeína/alcohol, micción programada, tratar estreñimiento y mantener peso saludable.
No hay umbral único; se decide por síntomas/complicaciones. En >80 g, HOLEP ofrece ventajas claras.
Habitual por 12–48 h para drenar orina y coágulos. La retirada suele ser rápida y bien tolerada.
No hay tope. Se valora el estado general y el beneficio esperado; técnicas mínimamente invasivas son seguras en pacientes mayores seleccionados.
Poco frecuente en primeros años, especialmente con HOLEP. Aun así, controles anuales son recomendables.
Evita conducir con analgésicos sedantes. En viajes largos, hidrátate y camina; evita cargas la primera semana.
A veces coexisten. Se prioriza aliviar obstrucción y se planifica el manejo oncológico según estadio y preferencias.
Generalmente anual; antes si cambian síntomas o el PSA. Tu urólogo ajustará la frecuencia.
Cálculos por cristalización de minerales en riñón/uréter/vejiga. El tamaño/localización definen síntomas y tratamiento.
Cólico en flanco con oleadas, náusea, vómito, hematuria y urgencia; el dolor puede irradiar a la ingle.
Tomografía sin contraste es el estándar; ultrasonido y uroanálisis complementan.
Baja agua, exceso de sal/proteína, predisposición genética, infecciones y alteraciones metabólicas (calcio/oxalato/ácido úrico).
No. Muchas <5–6 mm se expulsan con hidratación, analgesia y tamsulosina; se vigila con imagen.
Fiebre, dolor incontrolable, vómitos persistentes, anuria o riñón único.
Litotricia extracorpórea con ondas de choque que fragmenta cálculos seleccionados; ambulatoria.
Endoscopia por la uretra para fragmentar y extraer el cálculo; alta rápida, excelente resolución.
Nefrolitotomía percutánea para piedras grandes o múltiples mediante acceso mínimo por la espalda.
Antiinflamatorios y antiespasmódicos; evita automedicar antibióticos.
Sí, para análisis; orienta la prevención personalizada.
Orinar 2–2.5 L/día, menos sal, proteína animal moderada, calcio dietario normal y controlar oxalatos/ácido úrico.
El citrato inhibe cristalización y reduce recurrencias; complemento útil.
Aumentan riesgo por azúcar y sodio; prioriza agua y opciones sin azúcar.
La hiperuricemia favorece cálculos de ácido úrico; se tratan con alcalinización y dieta.
Posible si es pequeña y controlado el dolor; lleva analgésicos e hidrátate.
Reposo en cólico agudo; luego actividad moderada es beneficiosa.
Obstrucciones prolongadas e infecciones asociadas pueden deteriorar función renal.
Se indica en infección con obstrucción, dolor refractario, deterioro renal o como preparación quirúrgica.
Evaluación metabólica selectiva y controles de imagen según riesgo.
Pérdida involuntaria de orina con impacto social e higiénico; tiene múltiples causas y tratamientos efectivos.
Esfuerzo, urgencia, mixta, rebosamiento y funcional; cada uno requiere abordaje específico.
Partos, menopausia, debilidad del suelo pélvico, cirugías previas y prolapsos.
Postcirugía prostática, HPB y disfunción del esfínter.
Historia, examen, diario miccional, uroanálisis; urodinamia/cistoscopia cuando es necesario.
Sí, especialmente guiado por fisioterapia; mejora continencia en esfuerzo y postoperatorio.
Urgencia/frecuencia con o sin escapes; manejo con hábitos, antimuscarínicos o beta-3 y entrenamiento vesical.
Rehabilitación, bandas suburetrales, colposuspensión o inyecciones periuretrales.
En hiperactividad refractaria reduce urgencia y episodios; requiere controles y posibles recambios.
Dispositivo que modula nervios vesicales; indicado en casos resistentes y retención funcional.
Bajar 5–10% de peso, reducir cafeína/alcohol y tratar estreñimiento disminuye escapes.
Apoyo temporal; el objetivo es tratar la causa y recuperar la continencia.
Mejora con el tiempo y rehabilitación; incontinencia persistente puede requerir esfínter urinario artificial.
En menopausia puede ayudar en síntomas genitourinarios; se valora con ginecología.
Cuando fracasan medidas conservadoras y la pérdida afecta la vida diaria.
El residuo y la humedad favorecen bacterias; tratar la causa reduce IVU y dermatitis.
Muchos casos se resuelven o mejoran notablemente con el plan adecuado.
Urólogo con experiencia en piso pélvico y, según el caso, fisioterapia y ginecología.
Información educativa. No sustituye una consulta médica.
Infección bacteriana de uretra, vejiga, uréteres o riñón. La cistitis afecta vejiga; la pielonefritis es la forma alta.
Ardor al orinar, urgencia, frecuencia, mal olor y presión suprapúbica; puede haber sangre.
Fiebre alta, dolor en flanco, náusea y malestar general; consulta inmediata.
Uroanálisis y urocultivo con antibiograma; el tratamiento se dirige a la bacteria aislada.
Hidratación alivia, pero la mayoría requiere antibióticos. Evita automedicación para no generar resistencias.
Anatomía, actividad sexual, menopausia, residuo por obstrucción, cálculos o catéteres.
Antibiótico en dosis bajas continuo o poscoital en mujeres con recurrencias, bajo supervisión médica.
Puede reducir episodios en cistitis recurrente leve; no sustituye el antibiótico en infección activa.
Limpieza suave sin duchas vaginales; orinar tras relaciones ayuda en algunas mujeres.
Se tratan de forma prioritaria para evitar complicaciones; control con cultivos de verificación.
Sí; mal control glucémico facilita bacterias y dificulta respuesta inmune.
Aumenta mucho el riesgo; minimizar su uso y aplicar protocolos de cuidado.
No siempre; la deshidratación y la dieta también cambian el olor. El cultivo lo confirma.
Cistitis: 3–7 días. Pielonefritis: esquemas más largos y a veces ingreso hospitalario.
Solo si persisten síntomas o en embarazadas/diabéticos/casos complicados.
Mucha agua; evita alcohol y exceso de cafeína hasta resolver. Dieta ligera si hay náusea.
Fiebre alta, vómitos, dolor intenso en flanco, embarazo o inmunosupresión.
La cistitis simple no. Algunas ETS y procesos pélvicos sí; el diagnóstico correcto es clave.
Clamidia, gonorrea, sífilis, herpes, VPH, VIH y tricomoniasis.
No; muchas son silenciosas. El cribado periódico es fundamental.
Secreción, ardor, úlceras, verrugas, dolor pélvico/testicular, sangrados atípicos.
PCR/cultivo de muestras y análisis de sangre. Consejo y seguimiento profesional.
Reduce mucho el riesgo, pero no lo elimina para lesiones fuera del área cubierta.
Causa verrugas y cánceres anogenitales; la vacuna reduce infecciones y lesiones.
VPH y hepatitis A/B; complementan el preservativo, no lo sustituyen.
Puede dañar trompas (mujer) y epidídimo (varón) si no se trata a tiempo.
Aumentan cepas multirresistentes; se tratan con pautas actualizadas y control.
Acude a valoración para pruebas y considerar PEP/PrEP según el caso.
Según ETS: 2–4 semanas o 3 meses; tu médico indicará el calendario.
Sí, incluso sin síntomas, para prevenir reinfecciones.
No se erradica; antivirales acortan brotes y reducen contagio.
Sí; usa barreras y evita prácticas con lesiones activas.
Fiabilidad variable; las de laboratorio son más precisas y permiten seguimiento.
Sí; la inflamación y las lesiones facilitan la entrada del virus.
Pareja en la que una persona vive con VIH y la otra no; requiere plan de prevención individualizado.
PrEP previene VIH en exposición continua; PEP tras exposición reciente. Ambas con control médico.
Dilatación de venas del cordón espermático; más frecuente a la izquierda por anatomía.
Peso o dolor testicular que empeora al estar de pie o hacer esfuerzo; a veces asintomático.
Puede alterar calidad del semen por aumento de temperatura y estrés oxidativo.
Exploración en bipedestación y ultrasonido doppler para confirmar reflujo.
Dolor persistente, semen alterado en deseo reproductivo o atrofia testicular.
Ligadura selectiva con lupa/microscopio; baja recurrencia y buenos resultados.
Alternativa mínimamente invasiva por radiología; útil en casos seleccionados.
Actividades diarias en 1–2 semanas; evitar cargas 3–4 semanas; control a 3–6 meses.
Hematoma, hidrocele, infección o recurrencia; pocos con técnica adecuada.
Menos frecuente; descartar causas secundarias con imagen.
Puede mejorar en algunos casos tras tratar varicoceles clínicos.
Control de crecimiento testicular; operar si hay asimetría, dolor o semen alterado.
Evita calor excesivo; ropa de soporte ayuda en ejercicio prolongado.
Generalmente a los 10–14 días según evolución.
Baja con microcirugía; seguimiento es importante.
No causa DE directamente; impacto principal es dolor y fertilidad.
No específica; diagnóstico y tratamiento oportunos evitan secuelas.
Urólogo con experiencia en andrología o radiología intervencionista para embolización.
Dificultad persistente para lograr o mantener erección suficiente; afecta autoestima y pareja.
Vasculares, neurológicas, hormonales, psicológicas, medicamentos y hábitos como tabaco.
Aumenta el riesgo pero no es inevitable; siempre hay opciones de tratamiento.
Historia sexual, examen, glucosa/lípidos y testosterona matutina; doppler peneano en casos seleccionados.
Estilo de vida y fármacos orales (PDE5). Contraindicados con nitratos; ajustar dosis y horarios.
Inyecciones intracavernosas, dispositivos de vacío o prótesis peneana, según preferencias.
Puede contribuir; confirmar con análisis repetidos y tratar si hay hipogonadismo, vigilando próstata y hematocrito.
Muy comunes; la terapia sexual y psicológica combinada mejora los resultados.
La DE puede ser marcador temprano de enfermedad cardiovascular; valorar riesgo global.
El exceso empeora erección y deseo; moderación/abandono es recomendable.
Rehabilitación peneana temprana (PDE5, vacío o inyecciones) favorece recuperación.
Pueden ayudar en DE vascular leve-moderada; evidencia heterogénea, individualizar.
Implante maleable o inflable que permite erección a demanda con alta satisfacción.
No; el aspecto del pene es natural y la sensibilidad se conserva.
Cuando fallan o no toleras terapias conservadoras y la DE es severa.
Depresión y mala calidad de sueño empeoran la función; abordarlas mejora resultados.
No fumar, peso saludable, ejercicio de fuerza y cardio, control de diabetes/HTA y sueño 7–8 h.
A 1–3 meses para ajustar tratamiento y luego según respuesta.
Técnica mínimamente invasiva asistida por plataforma robótica (p. ej., da Vinci) controlada por el cirujano.
Visión 3D aumentada y movimientos precisos con menos sangrado, dolor y estancia hospitalaria.
Prostatectomía, nefrectomía parcial/total, pieloplastia, reimplantes ureterales y cistectomía.
La preservación nerviosa y suturas precisas favorecen continencia y potencia cuando es oncológicamente seguro.
Resección del tumor preservando riñón sano con control fino de sangrado y tiempos de isquemia acotados.
En centros expertos puede realizarse neovejiga o conducto ileal intracorpóreos con buenos resultados.
Muy segura en equipos con experiencia; complicaciones mayores son poco frecuentes.
Frecuente alta a 24–48 h; movilización y dieta tempranas, cicatrices pequeñas.
Casos muy extensos o comorbilidades graves pueden requerir otra vía; se decide individualmente.
Mayor costo directo, a veces compensado por menor estancia y complicaciones; revisar póliza.
Imágenes de calidad, valoración cardiológica/anestésica y optimización de comorbilidades.
Dolor leve-moderado, ejercicios respiratorios y deambulación precoz; control del dolor planificado.
2–3 semanas actividad ligera, 4–6 semanas esfuerzos; se adapta al caso.
Existen protocolos y posibilidad de conversión a laparoscopia/abierta para completar con seguridad.
La plataforma facilita el acceso y precisión incluso en pacientes con obesidad.
En centros expertos se realizan pieloplastia y reimplantes con rápida recuperación.
Volumen de casos, certificación, resultados auditados y soporte perioperatorio.
Se explican riesgos, beneficios y alternativas; se resuelven dudas del paciente y familia.
Laboratorios, EKG, imagen específica del órgano y evaluación anestésica; ajustar medicamentos según indicación.
Información educativa. No sustituye una consulta médica.